lunes, 28 de septiembre de 2020

Pasos en la buena dirección

 Pasos en la buena dirección

Es una reflexión común la de que vivimos en un mundo revuelto, lleno de agrias contradicciones, de violencia. ¿Cuántas la convicción veces de nos que la ha venido convivencia a la mente en la paz y la bastante generalizada prosperidad son privilegios de un limitado número de naciones, de sociedades? Las convulsiones étnicas, religiosas,sociales, nacionalistas son noticia corriente. Por no hablar de las guerras, largas, durísimas, a cuya trágica absurdidad acabamos acostumbrándonos como si fueran un fenómeno periférico, ajeno a nuestras culturas. Por lo demás, la agresividad anida también entre nosotros y el gayporn, el ámbito de lo que consideramos como una isla de ordenada convivencia política y moral en el respeto a unos principios de democracia y salvaguarda de los derechos fundamentales del hombre.



Europa cuenta ya con 48 años sin enfrentamientos bélicos propiamente dichas. algo insólito en la historia del Continente. motivo de complacencia pero que al mismo tiempo se vive como una excepcionalidad, precisamente por esto. preocupada.El terrorismo interno o foráneo que nos golpea, los ataques a buques en el golfo Pérsico son otros los avisos de que los miles de kurdos cuyos cadáveres hemos visto en la televisión, destrozados por las bombas iraquíes, o los adolescentes. casi niños que mueren por defender un gobierno o por derribarlo en centroamérica son. en cierto modo, nuestros propios muertos.

Cuarenta años bajo el signo de la prudencia

La seguridad. una verdadera seguridad. no puede eslimarse como un don con que los dioses han favorecido caprichosamente a unos cuantos millones de hombres. Ya sabemos a qué alto precio disfrutamos de la paz. La historia europea, norteamericana o japonesa de la primera mitad del siglo XX es escalofriante. Es una delas más terribles experiencias del dolor, la destrucción despiadada y la muerte lo que ha hecho posible el consenso de dos bloques políticos ideológicós y militares en una cosa: evitar la guerra general. Un consenso que, básicamente, tienes u causa en la voluntad política de unos gobernantes que, en uno y otro lado, han podido tener flaquezas, cometer errores, tener la tentación de hacerse sentir su prepotencia pero que, en lineas generales, han sido estadistas prudentes, conscientes de cuando se acercaban a la línea que separa la paz de la guerra y capaces de detenerse a tiempo.

Mitterrand, Giseard, Schmidt

La Segunda Guerra Mundial tuvo estadistas excepcionales como Churchill, Stalin, Roosevelt o De Gaulle. Posteriormente han faltado hombres de tanta estatura politica y singularidad humana. Pero han predominado los politicos incinados a orientarse por el buen sentido, con el objetivo primordial de preservar Ja convivencia pacífica pese a las enormes disponibilidades que han tenido en sus manos para la guerra. Es más, en general han sido politicos que han sabido acordarse a una sociedad en transformacion a causa de los extraordinarios cambios tecnológico.



En estos últimos días François Mitterrand ha anunciado su voluntad de presenta para la reelección como presidente de Francia. Ha sido ocasión para que algunos reduzcan su estatura política, resaltando sus cambios, sus errores, la imprecisión de su carta de identidad ideológica, tan pronto presentada con pretendidos contornos de trazo fuerte como intencionadamente borrosa y difuminada. Otros, por d contrario, le enaltecen como sise tratara de un segundo De Gaulle. Si establecemos la media entre el Mitterrand de unos y otros nos queda un político a veces audaz, en ocasiones comedido, seguro de sí mismo y a la vez capaz de rectificar el rumbo si es preciso. No sólo probabilidad sino por un conocimiento de que no conviene forzar las cosas en nuestro tiempo, en nuestras socieda de europeas actuales. Sin que por ello haya dejado de marcar algunas directrices de largo alcance como la que lleva a la Europa de 1992 y firme del entendimiento entre París y Barcelona, como a la integración europea de España.

La estética de la renuncia

La estética de la renuncia

Pocas personas debieron leer E1 mundo como voluntad y representación” de Arthur Schopenhauer cuando se publicó en Alemania en 1819. A nadie debió interesarle ese libro pesimista y terminal que no ofrece otra alternativa que el dolor o la suspensión del juicio. Y no debió interesar a nadie porque Alemania,Europa en general estaba viviendo uno de los pocos momentos de optimismo; unos pocos instantes de confianza y de seguridad de futuro que atravesó Europa en el siglo XIX.



Pocos leyeron a Schopenhauer en la primer edición de su obra, pero él, con aquel desengañado estoicismo, que le era tan peculiar, siguió escribiendo; siguió trabando su obra con apéndices, con ampliaciones, con revisiones. La segunda edición de 1844 encontró un espacio mental más propicio; se desmoronaban las antiguas esperanzas revolucionarias, se cuarteaban los ánimos de la rebeldía y se prefiguraban la sdos opciones posibles de relación con la realidad: la revolución de Marx o el soIipsismo individualista de Schopenhauer. Marx cree en la posibilidad de transformar la realidad por la acción política, Schopenhauer duda quesea posible cualquier transformación y si es posible, ¿para qué? Schopenhauer opone al optimismo materialista de Marx el pesimismo metafísico. Aquellos momentos de confianza en que se creía poder instaurar un orden justo y universal pasaron como un sueño, como un fantasma del deseo. Y el pesimismo, el escepticismo y la suspicacia fueron atenazando a Europa y la amarraron al duro banco de la melancolía, Wagner destapó el frasco del perfume letal y Baudelaire y Nietzsche lo probaron y dijeron su horror y comentaron sus efectos. Y sus efectos podían servir de lenitivo, de alivio a tanto dolor y tanta condena. Porque es una condena, para Schopenhauer, la existencia; una condena diaria y una muerte lenta. Y frente a ella sólo hay una opción, la que ofrece el arte y su contemplación; porque la moral que propugna Schopenhauer no es en absoluto realizable, puesto que no hay método posible para arrancar, de raíz el egoísmo de la subjetividad. Y este objetivo sí puede conseguir1o el arte,puesto que su contemplación os libera de los límites de nuestra propia subjetividad y puede hacer propicia la calma y la voluptuosidad. Y de todas las artes es la música la que, por su naturaleza, puede hacer posible este designio.

Interpretaciones

Esparcieron las semillas de la filosofía de Schopenhauer y fue en la Francia de la III República donde se dieron sus frutos y donde se realizósu filosofía delarte y su estética de la renuncia. Nadie escapa a la seducción esteticista desde que se publicara en 1874 “La Philosophie de Schopenhauer» de Théodule Ribot y se tradujera, en 1 880, “El mundo como voluntad y representación”. Habían de pasar más de sesenta años para que la premonotoria filosofía de Sehopenhauer encontrara el espacio mental idóneo para su recepción. Y fue glorios a su recepción, o al menos sus resultados. De Mallarmé a Valery, de Remy de Gour mont a André Gide, el pens miento de Schopenhauer se adaptó a las diversas exigencias de los postas y literatos de fin de siglo. Y cada uno de ellos interpretósegún sus obsesiones, aquel aspectode su pensamiento que mejor se avenía a la necesidad de su expresión.



De todos ellos, y de un modo sutil y casi imperceptible, Marosi Proust construyó la “Recherche du temps perdu” desde la lectura quieta y morosa de la traducción francesa de “El mundo como representación” y recogió de ella el elemento liberalizador que puede propiciar el arte. No es casual que sea una sonata, la “Sonata de Vmteuil”, la música, la que le revele la posibilidad de otros mundos; la posibilidad, al menos, de contem piar este mundo desde aquella representación que no es obra de la voluntad sino de su liberación. La ‘Recherche” puede leerse como el proceso, lento y tantas veces infructuoso, deliberarse del sometimiento de la voluntad y delas representaciones de la voluntad, que impiden ver aquella objetividad deseada, de contemplar aquella cosa que se desvanece tan sólo con la mirada y que se recoge cuando está siendo contemplada

Es apasionante la lectura de la “Recherche” desde el prisma revelador de Schopenhauer; pero el humor de Proust, que lo tiene y del que podemos participar en los breves textos de “Les plaisirs etles jours”, también recorre al filósofo y perece como burlarse de él, que también se puede, en los irónicos y sentimentales “Famille écoutant de la musique” y “Eloge de la mauvaise musique”, variaciones humorísticas sobre el tema mmical del filósofo alemán donde se describe maliciosamente que la buena y la mala música son dueto del mismo entusiasmo y d la misma liberación de la voluntad.

Reagan aprobó las donaciones de Riad a la “contra

 Reagan aprobó las donaciones de Riad a la “contra

El exconsejero nacional de Seguridad, Robert McFarlane, en su comparecencia ante el comité senatorial del ‘“Irangate” después de intentar suicidarse, declaró que él mismo envió una nota escrita a Reagan en la que le in formaba de una donación saudí de un millón de dólares mensuales para la “contra”, ante la que el presidente mostró gran “satisfacción y placer”



El ex consejero nacional de Seguridad norteamericano, Robert McFarlane, en su segunda comparecencia ante la audiencia del “Irangate”, afirmó que tuvieron lugar una serie de “donaciones” por parte de “terceros países” Taiuan, Arabia Saudí— con la idea de que eso no estaba prohibido por el Congreso, y el presidente Ronald Reagan le expresó su “satisfacción y placer” cuando el Gobierno de Riad accedió a proporcionar un millón de dólares al mes para los “contras”. El ex consejero nacional de Seguridad señaló que todas sus gestiones en relación con esos rebel des “respondieron a los deseos de Reagan”, y que las instrucciones de éste consistían en apoyarles para lograr su supervivencia hasta que el Congreso cambiara de idea y volviera a autorizar la ayuda. McFarlane, en una extensa declaración inicial, dijo que toda la política centroamericana de la Administración Reagan fue elaborada en un momento en que no existía ningún análisis serio de la situación en centroamérica, y no había la estructura adecuada para formular unos planteamientos coherentes.

El Congreso señaló McFarlane también actua tarde (al reanudar la asistencia militar a los rebeldes) y también debe compartir una responsabilidad moral. La política exterior no se puede hacer así. Una visión tan a corto plazo de las cosas únicamente puede llevar al país a la hecatombe”.• McFarlane aseguró haber informado, mediante una nota escrita, al presidente Reagan de que el embajador saudí en Washington prometía una contribución mensual de un millón de dólares para la “contra”, en la época en que el Congreso tenía prohibido cualquier tipo de ayuda, directa o indirecta, a los rebeldes nicaragüenses. En total, Riad aportó unos 32 millones de dólares, y Taiwan otros 2 millones más.



Reagan expresó su satisfación y placer” por esa actitud de los saudíes, de la que también fue ron informados el vicepresidente George Bush, el secretario de Estado, George Shultz, y el ministro de Defensa, Caspar Weinberger. McFarlane, en un momento de su testimonio, insinuó que el líder norteamericano pidió ‘personal— mente dinero para la “contra” al rey Fahd en el transcurso de una visita oficial a Washington. 

Denuncia las estructuras

Marvin Fitzwater, el portavoz de la Casa Blanca, ha respondido que Reagan nunca ocultó su apoyo a la “contra”, pero dentro de los límites de la ley, pero que jamás pidió dinero para los rebeldes nicaragüenses, ni ha tenido conocimiento de que miembros de su Administración lo hayan hecho. Asimismo McFarlane denunció las estructuras de la política exterior de los Estados Unidos, y dijo que el “Irangat’ no es el resultado de la “parálisis, el bipartidismo y la incoherencia” que preside el proceso de toma de decisiones en asunto  clave para la seguridad del país.

MeFarlane, que intentó suicidarse hace unos meses, dijo que ni el Ejecutivo ni el Legislativo norteamericanos tienen un plan o una estrategia para hacer frente a la nueva oleada de expansionismo soviético que sin duda se producirá dentro de cuatro o cinco año cuando el secretario general Gorbachov consolide su poder. Esa falta de análisis y de una política concreta para hacer frente a situaciones clave es, según McFarlane, el corazón mismo del escándalo que gira actualmente en torno al desvío de fondos a los “contras” nicaragüense